Vino Albariño: Características
18 Sep

Vino Albariño: Características

El Vino Albariño proviene de una uva del mismo nombre que crece principalmente en Galicia y Portugal. Cuenta la leyenda que esta variedad de uva fue llevada a la península ibérica por monjes franceses. Se presenta como una uva de tardía maduración con un ciclo vegetativo largo. Esta uva es muy conocida por su exquisitez cuando es transformada en vino, suele tener un brillo muy atractivo que lo hace especialmente estimulante.

Historia de la uva Albariño

Se dice que esta clase de uva fue importada por unos monjes de Francia en el siglo XII quienes se situaron en el Monasterio de Armenteira en Galicia, y posteriormente el fruto fue extendiéndose por el resto de la tierra gallega y el norte de Portugal. Esta versión de la historia se considera una leyenda, porque hoy en día se dice la uva Albariño fue importada en época de los romanos para luego convertirse en una de las 220 variedades autóctonas de Galicia.

Vino Albariño: sabor y distinción

Los vinos blancos gallegos derivados de la uva Albariño son realmente excelentes y cuentan con gran reconocimiento internacional debido a que posee ciertas cualidades que los han catalogado como algunos de los vinos más finos que se pueden tomar. Sin duda, el vino Albariño es un vino blanco gallego cuya calidad y popularidad han aumentado durante los últimos años gracias a que posee estas peculiares características:

La variedad de uvas Albariño se desarrolla en suelos gallegos donde las condiciones son óptimas. El clima atlántico que se caracteriza por presentar lluvias frecuentes y suaves temperaturas favorecen que la cepa se desarrolle con el nivel de humedad necesario.
Este vino suele presentar un color amarillo pálido que va acompañado de algunos destellos verdosos. Tiene un carácter brillante y llamativo que lo hacen muy apetecible.
Su aroma se presenta de manera intensa con una fuerte carga aromática donde resaltan los olores frutales como fruta blanca, manzana, cítricos, piña, albaricoque conjugado con un toque floral que trae a la mente el jazmín y otras flores blancas. Los aires balsámicos y especiados también se hacen sentir en su particular olor.
Posee muy buen cuerpo, un grado alcohólico de 11° a 13°, un regusto placentero y matices amplios que lo hacen sobresalir en relación a otras variedades de vino.
El sabor se muestra muy compacto logrando un perfecto equilibrio entre el alcohol y la acidez que lo hacen especialmente agradable al paladar. Desemboca una sensación muy fresca en la boca. Es ideal para acompañar ostras o camarones para exaltar su sabor ácido y sabroso.

Por todas estas resaltantes características el vino Albariño goza de gran reconocimiento internacional siendo el preferido de los aficionados al vino blanco.